Laboratorios ZOO
Ganadería

Cambiar de marca no es rotar el antiparasitario

Equipo técnico Laboratorios ZOO6 min de lectura
Ganado brahmán en potrero

Es una conversación que se repite en las fincas: "cada seis meses cambio de producto, para que los parásitos no se acostumbren". La intención es correcta. La ejecución, muchas veces, no.

Porque alternar entre dos productos con nombres comerciales distintos no sirve de nada si ambos pertenecen a la misma familia química. Los parásitos no reconocen marcas: reconocen mecanismos de acción. Y si el mecanismo es el mismo, la presión de selección continúa exactamente igual.

Qué significa que un parásito se vuelva resistente

En cualquier población de parásitos existe variabilidad genética. Frente a un antiparasitario, la gran mayoría muere, pero unos pocos individuos sobreviven porque poseen alguna característica que los protege.

Esos sobrevivientes son los que se reproducen. Si el tratamiento se repite con el mismo mecanismo de acción, generación tras generación, la proporción de individuos resistentes en el potrero crece hasta que el producto deja de funcionar. No perdió eficacia: la población cambió.

Un dato que conviene tener presente: la resistencia no se revierte con facilidad. Una vez establecida en un hato, tiende a permanecer. Por eso el manejo preventivo vale mucho más que cualquier corrección posterior.

Familias, no nombres

Los antiparasitarios de uso ganadero se agrupan en familias químicas, y dentro de cada familia el mecanismo de acción es esencialmente el mismo. Dos ejemplos que aparecen en la mayoría de los botiquines colombianos:

Lactonas macrocíclicas. Aquí están la ivermectina y la doramectina, entre otras. Actúan sobre los canales de cloro de las células nerviosas y musculares del parásito. Son moléculas distintas, con perfiles farmacocinéticos distintos —la doramectina, por ejemplo, se caracteriza por una duración de acción más prolongada—, pero comparten mecanismo. Un parásito resistente a una tiene buenas probabilidades de resistir la otra. Es lo que se llama resistencia cruzada.

Benzimidazoles. Aquí está el fenbendazol, entre otros. Actúan interfiriendo la formación de los microtúbulos del parásito, un mecanismo completamente diferente al anterior.

La conclusión práctica es directa: pasar de ivermectina a doramectina no es rotar. Pasar de una lactona macrocíclica a un benzimidazol, sí.

Cómo saber qué está usando de verdad

En la etiqueta de todo producto registrado ante el ICA figura el principio activo con su concentración. Ese es el dato que importa, no el nombre comercial.

Un ejercicio que vale la pena hacer una vez: revise los antiparasitarios que ha usado en los últimos dos años y anote el principio activo de cada uno. Es habitual descubrir que tres productos aparentemente distintos eran todos lactonas macrocíclicas, y que en realidad no hubo rotación en ningún momento.

Lo que la rotación no resuelve por sí sola

Rotar familias es necesario, pero no basta. Tres factores influyen tanto o más:

La dosificación según peso real. Subdosificar es una de las vías más rápidas para generar resistencia: la dosis insuficiente mata a los parásitos más sensibles y deja vivos a los intermedios, que son precisamente los que no conviene seleccionar. Estimar el peso a ojo suele llevar a subdosificar los animales más grandes del lote.

La frecuencia. Desparasitar más de lo necesario aumenta la presión de selección sin beneficio productivo. La carga parasitaria varía con la época, la edad de los animales y el manejo del potrero.

El manejo del potrero. Los parásitos gastrointestinales pasan buena parte de su ciclo fuera del animal. La rotación de praderas y el descanso de los lotes reducen la reinfestación, y por tanto la necesidad de tratar.

El diagnóstico que casi nadie hace

Existe una herramienta sencilla y disponible en Colombia que permite saber si un producto sigue funcionando en un hato concreto: el conteo de huevos por gramo de heces antes y después del tratamiento.

Si la reducción es inferior a la esperada, hay indicios de resistencia en esa población. Es información específica de esa finca, que ninguna recomendación general puede aportar, y que permite decidir con datos en lugar de por costumbre.

Su médico veterinario puede orientarlo sobre cómo tomar las muestras y a qué laboratorio enviarlas.

En resumen

Revise el principio activo, no el nombre del producto. Alterne entre familias químicas distintas, no entre marcas. Dosifique según peso real. Y considere el conteo de huevos como una inversión, no como un gasto: la resistencia es mucho más costosa.

Si tiene dudas sobre qué esquema conviene a las condiciones de su explotación, consúltelo con su médico veterinario o con el representante de zona de Laboratorios ZOO.


Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el criterio profesional. Todo esquema de desparasitación debe ser definido por un médico veterinario según las condiciones de cada explotación.