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Ganadería

Deshidratación en terneros: los signos que hay que reconocer temprano

Equipo técnico Laboratorios ZOO5 min de lectura
Ternero recién nacido en establo

La diarrea neonatal sigue siendo una de las principales causas de mortalidad en terneros durante las primeras semanas de vida. Y hay un detalle que cambia por completo la forma de enfrentarla: en la mayoría de los casos, el animal no muere por el agente que causó la diarrea, sino por la deshidratación y la acidosis que esta produce.

Eso significa que la ventana de oportunidad depende menos del diagnóstico preciso del agente que de la rapidez con que se reconozca y se corrija la pérdida de líquidos.

Los cuatro signos que se pueden evaluar a pie de corral

No hacen falta instrumentos. Cuatro observaciones bien hechas dan una idea bastante clara de la gravedad.

El pliegue de piel. Tome un pliegue de piel del cuello o del párpado y suéltelo. En un animal hidratado vuelve a su posición de inmediato. Cuanto más tarda en regresar, mayor es la pérdida de líquidos. Es el indicador más práctico y el más fácil de aprender a interpretar comparando animales sanos con enfermos.

El hundimiento del ojo. A medida que avanza la deshidratación, el globo ocular se retrae dentro de la órbita y aparece un espacio visible entre el ojo y el párpado. Es un signo tardío: cuando resulta evidente, el cuadro ya es serio.

El reflejo de succión. Ofrézcale un dedo. Un ternero que succiona con fuerza conserva capacidad de rehidratación por vía oral. Uno que succiona débilmente, o que no lo hace, requiere atención veterinaria urgente y probablemente fluidos por otra vía.

La actitud general. ¿Se levanta solo? ¿Sigue con la mirada lo que ocurre alrededor? ¿Se mantiene en pie sin tambalearse? La depresión progresiva y la incapacidad de levantarse indican que el cuadro pasó de leve a grave.

Ninguno de los cuatro reemplaza la valoración de un veterinario. Pero los cuatro juntos permiten decidir algo crucial: si esto se maneja hoy o si hay que llamar ahora mismo.

Por qué el agua sola no alcanza

Un ternero con diarrea no pierde solo agua. Pierde sodio, potasio, cloro y bicarbonato, y esa pérdida altera el equilibrio ácido-base de su organismo. Ofrecerle agua limpia es necesario, pero no corrige el desequilibrio: en algunos casos puede incluso diluir más los electrolitos que quedan.

De ahí que existan las sales de rehidratación oral formuladas específicamente para esto, y que no todas cumplan la misma función.

Las que incorporan glucosa aprovechan un mecanismo elegante del intestino: el sodio y la glucosa se absorben acoplados, de modo que la presencia de glucosa mejora de forma significativa la absorción de sodio, y con él la del agua. Es el principio en el que se basa la rehidratación oral moderna, tanto en medicina veterinaria como humana.

Las que incorporan agentes alcalinizantes, como el bicarbonato, apuntan a corregir la acidosis metabólica que acompaña a los cuadros más avanzados.

Cuál corresponde en cada caso, en qué momento y por cuánto tiempo es una decisión clínica. Depende del grado de deshidratación, del estado ácido-base del animal y de si conserva o no el reflejo de succión. No es una decisión que convenga tomar por cuenta propia.

Lo que se puede hacer mientras llega el veterinario

Separe al animal enfermo. La mayoría de los agentes que causan diarrea neonatal se transmiten por vía fecal-oral, y un ternero enfermo contamina el entorno de los demás.

Manténgalo abrigado y seco. Un ternero deshidratado regula peor su temperatura, y el gasto energético de mantenerse caliente compite con lo que necesita para recuperarse.

No suspenda el calostro ni la leche por iniciativa propia. Es una práctica que aún se escucha y que en general resulta contraproducente: el animal necesita el aporte energético. Consúltelo antes de decidir.

Anote lo que observa. Cuándo empezó, cómo es la diarrea, si el animal come, si se levanta, si ha recibido algo. Esa información le ahorra tiempo al veterinario y mejora la decisión.

La prevención sigue siendo lo más rentable

Tres factores explican buena parte de los casos:

El calostro. La cantidad y la oportunidad son determinantes. Un ternero que no recibe calostro suficiente en las primeras horas de vida queda con una desventaja inmunológica que arrastra durante semanas.

La higiene del área de partos. Es donde ocurre la primera exposición, y donde una mejora del manejo tiene más efecto por peso invertido.

La detección temprana. Un ternero revisado dos veces al día se detecta en fase leve. Uno revisado cada dos días se detecta cuando ya no puede levantarse.


Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la consulta veterinaria. El manejo de un ternero deshidratado debe ser indicado por un médico veterinario, quien determinará la vía, el tipo de solución y la duración del tratamiento.